Rodrigo Salazar: “Ver sonreír por primera vez a un paciente nos motiva”

Escribe: Jossy Valdez

Rodrigo Salazar Gamarra aún no cumple 30 años, pero a su corta edad, sabe cuál es la dirección de su vida. En los últimos meses su nombre ha sido protagonista de portadas internacionales, no solo porque se desenvuelve como secretario de la Sociedad Latinoamericana de Rehabilitación Bucomaxilofacial y de la International Anaplastology Association, sino también porque integra un equipo de investigadores reconocidos por crear un método de bajo costo que a través de prótesis impresas en material 3D permite devolverles la calidad de vida a pacientes oncológicos que han perdido parte de sus rostros.
Esta es la historia de Rodrigo, un joven odontólogo que supo aprovechar las oportunidades que le dio la vida. Un joven al que la sonrisa de un paciente le parece el pago más valioso por su labor y un motivo más para seguir luchando por sus sueños.

El comienzo
Su pasión por las ciencias y de ayudar a los demás hizo que al salir del colegio escoja la odontología como la profesión que ejercería para toda la vida, pero sobre todo en la que pondría en práctica su vocación de servicio.
Estudió en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, donde desde los primeros ciclos destacó por sus altas calificaciones, que incluso le permitieron graduarse en el segundo lugar de su promoción. Sin embargo, a pesar que muchos piensan que la odontología se trata de una actividad netamente clínica, Rodrigo siempre creyó que su carrera debía ir hacia un lado distinto.
Consciente de que lo suyo es la labor humanitaria, poco le importó sacrificar domingos y feriados con tal de realizar trabajos de responsabilidad social junto a diferentes equipos conformados por profesores y alumnos, logrando recorrer 25 distritos de nuestro país durante cerca de 90 intervenciones.
Pero fue, durante su año de internado rural que la aventura académica derivó a grandes retos, entre ellos dejar su casa en Lima y trasladarse a Chalaco (Piura), donde durante cuatro meses atendió a más de 14 mil personas que requerían de su ayuda. Precisamente, este tiempo le ayudó a entender que “para ver y entender la pobreza, no hay que ir lejos”, y que además, las diferentes situaciones en nuestros sistemas afectan los determinantes de la salud de la gente.

“En nuestro país, dentro de todas las poblaciones vulnerables en temas de salud, existe una en especial que no solo no es percibida, sino que su naturaleza, por lo general, no es atendida ni comprendida”, comenta.

Ese sector que captó su atención está comprendido por pacientes oncológicos que, “aunque están con vida, lamentablemente no tienen la oportunidad de vivirla una vez más”, ya que a menudo se encuentran aislados porque para sobrevivir requieren el retiro de tumores en los ojos, nariz, boca u otras partes del rostro.

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Explorando horizontes
En la búsqueda de soluciones que permitan la reconstrucción de los rostros de estas personas, Rodrigo decidió explorar más posibilidades que brinden mejor calidad de vida a sus pacientes y su futura reinserción en la sociedad.
Por el año 2010, con un récord académico que incluía reconocimientos de entidades públicas y privadas, y con un título universitario, Rodrigo estaba dispuesto a realizar una especialidad rehabilitación maxilofacial en una universidad mexicana; sin embargo, su destino estaba en Brasil, donde gracias a una beca en la Universidad Paulista (Sao Paulo) pudo, por fin, enfocarse en lo que siempre había soñado: aplicar tecnologías en temas de salud que ayuden a los más necesitados.
Es así que siguiendo la filosofía de su maestro Luciano Dib: “Calidad de Vida, es calidad debida”, él y un grupo de investigadores de la Universidad Paulista crearon un método que, con el uso de un Smartphone, un software gratuito e impresiones 3D, permita la reconstrucción de rostros de pacientes oncológicos a partir de la elaboración de prótesis tridimensionales.
“Las tecnologías 3D para las ciencias médicas tienen al menos dos décadas y donde han sido implementadas han optimizado extraordinariamente el proceso de atención, además de reducir la curva de aprendizaje de profesionales jóvenes, modernizar los procesos y realismo de las rehabilitaciones. El problema es que los centros deben invertir cientos de miles de dólares al menos”, refiere.
Debido a esto, con la finalidad de que los costos de investigación cuenten con cobertura, el grupo de ‘pesquisadores’ – como se les denomina en tierras cariocas- reciben el apoyo de centros internacionales como la Universidad de Illinois (Chicago) y el Centro Tecnológico de la Información Renato Archer en Campinas (Brasil), donde el apoyo de los expertos Rose Mary Seelaus y Jorge Da Silva, son pieza clave para el desarrollo de los proyectos.

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Proceso con ‘mais identidade’
Rodrigo es, actualmente, uno de los integrantes del team pesquisador ‘Mais identidade’, que tal como su nombre indica busca llevar esperanza a pacientes de bajos recursos mediante la rehabilitación maxilofacial. El proyecto cuenta además con la orientación del profesor Luciano Dib y de Cícero Moraes, un reconocido diseñador 3D que trabajó en la reconstrucción de los rostros de Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres y el Señor de Sipán.

“Nuestra misión colectiva ha sido desarrollar mecanismos para utilizar tecnologías tridimensionales accesibles. Y cuando digo accesibles, es que la solución ya se encuentre incluso en sus bolsillos y escritorios, como con un teléfono celular y una computadora”, enfatiza.

La solución propuesta es más simple de lo que se cree. Luego de una evaluación médica multidisciplinaria, en vez de someter al paciente a la toma de implantes (moldes), que muchas veces resulta ser invasivo, se toman fotografías en 360 grados de la zona a rehabilitar. Luego, se suben al programa ‘Autodesk Recap 360’, donde se genera un modelo tridimensional que es enviado a Cícero Moraes, quien se encarga de la edición de la imagen en función a las indicaciones médicas.
Una vez editada la prótesis, se procede a la impresión del prototipo, de modo que el proceso digital llega a su fin para dar pase al trabajo manual, que consiste en duplicar los prototipos en cera y realizar los detalles que incluyen la aplicación de silicona y la pigmentación por camadas de la pieza, la cual presentada en el arte final debe transmitir realismo. Todo este procedimiento tiene una duración mínima de una semana, la cual puede extenderse según la complejidad del área a rehabilitar.
Rodrigo señala que el éxito del procedimiento no solo depende de qué tan real luzca la prótesis, sino que “también implica una transición psicológica, que muchas veces es la más difícil porque se debe superar la etapa de duelo para que la prótesis ayude lo suficiente” y el paciente pueda rehacer su vida.

“Ver sonreír por primera vez a un paciente es lo que nos hace dedicarnos a esto. Cada vez que en el ambulatorio se entrega una prótesis facial y el paciente se mira al espejo, su alegría llena todos nuestros corazones, ya que más que entregar una prótesis, es devuelta una condición humana digna. Por ende, más allá de rehabilitación protésica, es una rehabilitación social”, declara con emoción.

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Vagones libres
Si bien, los tratamientos de rehabilitación maxilofacial con prótesis 3D tienen gran éxito en Brasil y Chile, donde además Rodrigo colabora por temporadas con el Hospital de Cáncer de Santiago, su verdadero sueño está enfocado en la futura creación de un Programa Nacional de Rehabilitación Maxilofacial en el Perú.
En ese contexto, reconoce que para que esto se cumpla, una de las dificultades en nuestro país es el trabajo en equipo, pues a pesar de que existen profesionales comprometidos, “no solo se trata que en un sistema de atención existan todos los especialistas, incluyendo cada uno en su oficina y atendiendo por separado a los pacientes”.
Por ese motivo, Rodrigo tiene interés por continuar su formación con la finalidad de que, cada vez que retorne al país, entrene a sus colegas con miras de crear el programa soñado, pues está convencido que “si la vida te brinda oportunidades (en este caso relacionadas al desarrollo académico), debes aprovecharlas y pensar en devolverlas con responsabilidad a la sociedad”.
Esa es su forma de contribuir, aunque admite que el camino será como viajar en un tren, donde los vagones vacíos esperan ser ocupados por pasajeros. Para ellos, las puertas siempre estarán abiertas y el tren parará donde las personas que tengan muchas ganas de brindar luz de esperanza a los demás quieran subir.
La ruta ya está trazada, solo es cuestión de seguirla.

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Rodrigo está convencido que “la medicina y odontología del futuro es hoy”. (Foto: archivo Rodrigo Salazar)

EL DATO

Rostro del Señor de Sipán fue presentado en el Metro de Sao Paulo

Con la finalidad de difundir la cultura Mochica, Rodrigo Salazar junto a Cícero Moraes y autoridades del Consulado General de Perú en Sao Paulo, presentaron el rostro del Señor de Sipán en 3D. Los visitantes de la estación Luz del Metro de Sao Paulo vivieron una experiencia interactiva en la cual conocieron el rostro del gobernante mochica y cómo fue la reconstrucción de este.

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Muestra se realizó durante “Primer Encuentro Binacional Perú-Brasil en nuevas tecnologías 3D”
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